jueves, 17 de marzo de 2011

Tan fuerte como la muerte es el Amor


17 de marzo

Pide con confianza ilimitada a Jesús, con la esposa del Cantar de los Cantares, que te arrastre detrás de él y que te haga sentir la fragancia de los perfumes de sus ungüentos, para que puedas correr totalmente detrás de él, con todas las fuerzas del alma y las facultades del cuerpo, por dondequiera que él vaya.

Te exhorto de nuevo a que tengas por seguro lo que hasta ahora te he declarado, que es esto: la tabla que debe conducirte al puerto de la salvación, el arma divina para llegar a cantar victoria, es la sumisión total y ciega de nuestro juicio al dictamen de quien está encargado de guiarnos entre las sombras, las perplejidades y las batallas de la vida. La misma sagrada escritura nos lo confirma con su infalible autoridad: «El hombre obediente cantará victoria».

Si Jesús se manifiesta, dale gracias; y si se te oculta, también dale gracias: todo es una broma del amor. Yo deseo que, al llegarte el momento de expirar con Jesús en la cruz, puedas con Jesús exclamar dulcemente: «Todo se ha cumplido».

(19 de mayo de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 87)

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